miércoles, 6 de abril de 2011

¿Qué pasará con la industria fotovoltaica en España?

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El jueves pasado, 31 de marzo, los representante de ANPER, AEF, ASIF y APPA se reunieron con el nuevo Secretario de Estado de Energía, Fabrizio Hernández que ha sustituido a Pedro Marín que tenía como objetivo dirigir IRENA.

Pedro Marín se ha quedado sin esta dirección y el gobierno de España con un palmo de narices. Los últimos años no han sido buenos para el Ministerio de Industria, la coyuntura económica, la crisis internacional y sobre todo su falta de previsión y mala gestión han contribuido a que se produzca esta circunstancia.

Finalmente la industria fotovoltaica tendrá que aceptar los dictámenes del nuevo RDL 14/2010. Seguirá teniendo, por suspuesto, el derecho al pataleo y ahora tocará presentar recursos, quejas, escritos de condena y publicaciones como ésta que denuncien lo que se está haciendo.

Sin embargo, lo más importante no es aferrarse a esta lucha, sino saber mirar al futuro con optimismo renovado. No importa lo dificil que sean las circunstancias, ni lo complicada que esté la situación para el sector. La nueva realidad del mercado está permitiendo que los costes de las instalaciones hayan disminuido considerablemente, mucho más de los que nos podíamos ni imaginar hace un par de años.

La filosofía que impregna las Energías Renovables es la de autoabastecimiento, la generación distribuida y la sostenibilidad energética de forma indefinida en el tiempo. El verdadero promotor fotovoltaico tiene estas premisas entre sus objetivos. Por lo tanto, la situación del mercado en la cual se alcanza prácticamente la paridad de red, por la disminución en el precio de adquisición de la instalación, permite hacer ahora más atractivas que nunca las pequeñas promociones solares, lejos de especuladores y empresarios interesados en una alta rentabilidad en el corto plazo independientemente de donde y en que se invierta.

El cambio de todo un modelo energético no es algo fácil. Nadie ha dicho nunca que vaya a serlo, pero la voluntad de los ciudadanos y empresarios debe ser clara y rotunda: queremos cambiar de modelo porque sólo de esta forma garantizaremos que nuestros hijos vivan en un mundo mejor y eso está por encima de políticos ineficaces, especuladores oportunistas, dirigentes de multinacionales que sólo miran su bolsillo y charlatanes de feria.