La instalación de un parque eólico marino implica realizar adaptaciones de los aerogeneradores y los componentes del parque eólico. Por este motivo los fabricantes optan por crear turbinas específicas para su instalación en el mar. Además, deberán realizar actividades de protección que implicaran un mayor coste para el promotor.
Principalmente se tendrán que preparar las estructuras para garantizar una protección de la corrosión y la entrada de aire cargado de sal que puede afectar al equipo eléctrico y al control del sistema. Por este motivo es necesario realizar una inversión adicional en el siguiente equipamiento:
- Góndola y Torre herméticas,
- Sistemas de deshumidificación,
- Superficies con un acabado especial para evitar la corrosión,
- Grúa permanente en la góndola capaz de cargar pequeñas cargas y previsión de un emplazamiento para grúa de gran capacidad.
- Transformador y equipo informático dentro de la torre.
Incluir este equipamiento implica realizar otras modificaciones como son incluir un intercambiador de calor para el aire de refrigeración y una plataforma en la base de la torre donde ubicar el transformador.
Además de las características especiales del aerogenerador la base donde se ubicará debe realizarse siguiendo técnicas especiales, más costosas, que las cimentaciones terrestres. Los costes de estas cimentaciones offshore también varían dependiendo de las que utilicemos y serán un factor determinante en el análisis de viabilidad económica del futuro parque eólico. Se pueden destacar tres tecnologías:
- Cimentación por gravedad. Esta base se construye en hormigón o acero, depositándose posteriormente sobre el lecho marino. La torre y el aerogenerador se insertan posteriormente en esta estructura.
- Estructuras apilables. Tienen varias formas que van desde el simple monopilote a estructuras en trípode heredadas de las grandes plataformas petrolíferas.
- Estructuras flotantes. El desarrollo de estas estructuras, de las que ya hay varios prototipos de prueba en Europa, significará más capacidad de instalación en zonas profundas.
Adoptar una solución u otra depende de circunstancias como son el lecho marino, la distancia de la costa, la estimación de vientos y la carga provocada por el envite de las olas.